lunes, 3 de abril de 2017

Comunicarse

Aceptar recibir un masaje por un reflexólogo es un momento privilegiado para tomar contacto con nuestro cuerpo físico, nuestras emociones y nuestros pensamientos. Nuestro cuerpo habla por su sensibilidad, su dolor y sus silencios, debemos estar a la escucha y tomar conciencia de sus necesidades y del efecto de nuestras emociones, de nuestros pensamientos acerca del funcionamiento de todos sus sistemas.


Por medio de las maniobras del masaje, el reflexólogo comunica con todas tus células gracias al sistema nervioso y entra en contacto con nuestra energía a través de los meridianos y de los centros energéticos.

Nuestro cuerpo responde con sensibilidad y también con dolor.

Es el momento de tomar conciencia de las informaciones que nos transmite acerca del estado de nuestra salud o estado físico, emocional y psicoemocional.

Nuestros pensamientos y emociones influencian nuestras glándulas, nuestros órganos, nuestros sistemas y todas las diferentes partes de nuestro organismo.

¡Cuidado! Observemos nuestra manera de vivir tanto como las molestias que tenemos. Nuestro cuerpo expresa dentro de sus células nuestro estado de salud, al igual que las facetas de nuestra vida.

Nos corresponde a nosotros decodificar esos mensajes para así poder prevenir la enfermedad o reemprender el camino de la salud.

El reflexólogo puede ayudarnos a restablecer unas relaciones, pero las respuestas a nuestras preguntas son para nosotros.

Durante el masaje reflejo, vuestro cuerpo le manda un mensaje a través del punto reflejo de la vesícula y la zona hepática, que son dolorosos. ¿Qué debemos pensar? Es de aspecto físico o un blocaje energético por el efecto de nuestros pensamientos y de nuestras emociones.

Los recojo y me hago cargo, analizo mi manera de comer y de digerir, lo que vivo emocionalmente y los pensamientos que me vienen a la cabeza.

Las respuestas van surgiendo y las voy comprendiendo.

En el caso de dolor intenso o persistente tras recibir los mensajes, me espero por parte del reflexólogo el siguiente consejo; «Es mejor que vayas a consultar al médico».

Nuestras ideas de venganza, rabietas, mal humor o nuestra mala alimentación y nuestra alegría, nuestros proyectos de futuro o nuestra sana alimentación van a influenciar el funcionamiento de nuestro hígado al igual que nuestra vesícula biliar. Nuestra visión se verá afectada, nuestros músculos y hasta nuestros sistemas linfático e inmunitario.

Una buena alimentación mantiene el hígado en buen funcionamiento, y cuando nuestra vida está llena de alegrías y de proyectos interesantes, los puntos reflejos de las zonas permanecen silenciosos concibiendo el masaje como una caricia.

Nuestros músculos son más flexibles, nuestro sistema linfático está menos sobre-cargado y nuestro sistema inmunitario está más combativo contra las posibles invasiones bacterianas y víricas

He realizado y compartido esta reflexión con vosotros para que os podáis aprovechar plenamente de vuestro próximo masaje reflexológico. Lo más importante es vuestra actitud hacia los hechos y momentos que vivís el día a día.


Dr. José Manuel Abad

Presidente AER

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